Autismo, ¿modo de vida o enfermedad?

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¿Cuáles son los riesgos que corre una persona con autismo? Leemos constantemente que el autismo no es una enfermedad, que es un “modo de vida” o de personalidad. Por otro lado hay quienes afirman que se trata de una patología que debe ser tratada, abordada y hasta curada. ¿Cuál es el verdadero enfoque al respecto?

Esta forma de plantear el autismo presenta una dificultad y es que está formulado erróneamente.

Cuando hablamos de enfermedad nos remitimos a un cuadro específico, con síntomas o síndromes que lo caracterizan. Cuando alguien tiene una gripe va al médico y éste le dice “usted tiene gripe, tome tal o cual medicamento, haga reposo, etc”. En fin, el sujeto tiene una gripe, no es una gripe.

Cuando un sujeto es diagnosticado con autismo se describe también un cuadro específico. Hete aquí las diferencias. Habrá quienes piensen que el autismo puede irse, como una gripe, usando tal o cual medicamento o realizando tal o cual tratamiento, o tal o cual dieta, o evitando éstas o aquellas vacunas. Esto sería pensarlo como una enfermedad.

Pero por otro lado tenemos las posturas que afirman que ese cuadro que es el autismo, tal como lo describió ampliamente el Dr. Leo Kanner, llega para quedarse en la vida de un sujeto y pasa a determinar, a moldear toda su vida. No como una gripe que viene a molestar el organismo pero que la podemos erradicar, deshacernos de ella. El autismo vendría a ser parte de la estructura del organismo y pretender erradicarlo sería equivalente a pretender erradicar de una casa los cimientos, las vigas, las columnas, el techo o el piso. El autismo es parte de la estructura de ese sujeto; ese sujeto está hecho de elementos de autismo podríamos decir, llevando las cosas a un extremo. En este contexto pretender curar o quitar el autismo sería pretender desarmar al sujeto y eso tendría efectos devastadores.

Pero tampoco se trata de pensarlo como una forma de vida, dado que nos deja abierta la posibilidad de, un buen día, cambiarla por otra mejor. Eso no es posible en el autismo. Tampoco es dado, desde esta perspectiva, pensarlo como una “condición”.

Frente a estas faltas de acuerdo podemos introducir un elemento importante que es el de “Predisposición”. Es decir pensar a qué cuestiones está expuesto alguien que fue diagnosticado con autismo. Qué riesgos corre.

 

¿PARA QUÉ HABLAR DE AUTISMO?

El Dr. Kanner perteneció a la ciencia psicopatológica. Debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Para qué Kanner dijo “hay algo que se llama autismo y define de tal o cual manera”? ¿Para qué lo describió y lo nombró? Es decir que alguna razón habrá tenido.

Veamos algo de historia para iluminar estas cuestiones:

Desde fines del siglo 18 las patologías mentales comienzan a clasificarse. Antes de ello las personas aquejadas mentalmente eran encerradas sin recibir ningún tipo de tratamiento. Solo se las aislaba de la sociedad por ser considerados anormales. Si hoy podemos diferenciar a alguien con autismo de alguien con esquizofrenia o de alguien con paranoia, con neurosis o TOC, es porque esos cuadros fueron nombrados. Antes del 1800 no existían esos nombres, con lo cual todo era lo mismo y debía ser encerrado.

Con el Dr. Philip Pinel se empiezan a tratar las patologías mentales y el lugar de internación comienza a ser un lugar para el tratamiento. Durante décadas se dedicaron los médicos a desarrollar la psiquiatría, armando clasificaciones de las enfermedades mentales, poniéndoles nombres y describiéndolas. Eran clasificaciones de inmenso valor, inéditas hasta el momento. Dicho período en la psiquiatría clásica corresponde al del abordaje llamado “Sincrónico”. Lo sincrónico se refiere a describir un cuadro sin tomar en cuenta qué lo ocasiona, cuándo empieza y cuál es el pronóstico y la evolución, pero hacer una descripción exhaustiva de todas sus características visibles. Eran como fotografías de una patología.

Se tardó varias décadas de clasificación para comenzar a pensar en un abordaje “Diacrónico” que tome en cuenta los aspectos referidos a la evolución del cuadro y que le dé lugar a la inmensa importancia que tiene ésta para abordar aquellos cuadros. La evolución se refiere al momento en que empieza, qué la causa, cómo se desarrollo y en qué termina.

El autismo aparece en otro momento de la psiquiatría, momento de transición entre el llamado abordaje diacrónico y el de las “Grandes Estructuras Psicopatológicas”. Este último período es el que nos permite hoy dilucidar soluciones posibles frente a las problemáticas de las diversas patologías mentales.

 

UNA IDEA FUNDAMENTAL: LA CRISIS

Es importante pensar el término de crisis en relación al autismo. La persona con autismo puede vivir su vida sin sobresaltos como cualquier otro sujeto hasta que, por alguna cuestión, por alguna coyuntura de su vida algo viene a perturbar su estabilidad y a desencadenar un período de crisis o de enfermedad mental.

Hasta aquí no hay nada que sea específico del autismo. Lo mismo podemos aplicarlo a cualquier sujeto “normal” que hace su vida comúnmente, va a trabajar, tiene su familia, etc, pero de repente sobreviene en su vida algún factor que puede desencadenar un momento de crisis y enfermedad. Entonces presenta un ataque de pánico, un TOC o algún tipo de trastorno mental.

La ciencia psicopatológica permite pensar, para cada estructura de personalidad (autista, neurótica, psicótica, etc.) cuáles son los elementos con los que cuenta para hacer frente en períodos de crisis. Tal como la fábula de los tres chanchitos, que construyen sus casas con distintos materiales haciéndolas más o menos resistentes para enfrentar un fuerte soplido.

La psicopatología permite pensar cómo está construída cada casa según la estructura subjetiva. En el autismo esa estructura tiene sus particularidades, es decir, está construída con determinados “materiales”. Durante los períodos de salud no habría de qué preocuparse, pero ante el momento de la crisis, del “soplido” es de importancia radical conocer los elementos en esa estructura para poder acompañar al sujeto a su rápida estabilización y apuntalamiento.

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2 comentarios

  1. Mi hijo y yo somos asperger. Algunas particularidaders del artículo nos resultan incomprensibles porque es muy neurotípica la visión.estmo que no es un modo de vida,eso es muy pueril pensarlo.Sí creo que es una manera de ser un zezgo de la esencialidad.Se nace siendo se vive siendo.Derecho a la neurodiversidad……y qué me dicen de los que no son autistas en momentos de crisis……..?Ustedes que pueden ponerse en lugar del otro ejercítenló.Menos ajulas,menos etiquetas más integralidad

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